Farmacia de Argentina: Interesante iniciativa para hacer más entendibles las indicaciones de los medicamentos.
Cuando leo las sentencias judiciales por los errores de dispensación que hubo entre Staticum y Sibelium, Actol y Acfol o Proscar y Prozac, entre otros, se valora la desprotección de la labor del farmacéutico y un desprecio al paciente y al farmacéutico. En estos pleitos, en la prueba pericial caligráfica, se exige al farmacéutico descifrar unos garabatos sin sentido. Afortunadamente la receta electrónica ya esta implementada en casi toda España, pero la Corporación Farmacéutica debería tomar la iniciativa para paliar, en la medida de lo posible, esta situación.
La aplicación del paquete neoliberal en Argentina y todo el Cono Sur, ha reducido drásticamente la calidad asistencial pública.
Hasta los medicamentos que consideramos más banales, son “venenos usados a dosis terapéuticas”. Con el descontrol existente en la Argentina, me resulta inquietante ver como se venden medicamentos en supermercados, quioscos, droguerías, estancos o establecimientos de la más variopinta naturaleza.
Si en la dispensación no hay un farmacéutico garante del origen y conservación de los medicamentos, se genera un enorme riesgo sanitario, inaceptable para una sociedad desarrollada, como nos afirma Mario Luis Castelli, asesor y ex presidente de la Confederación Argentina de Farmacéuticos, una estructura similar a nuestro Consejo General de Colegios.