Los países más pobres tendrían que ser dispensados de las obligaciones vinculadas a las patentes de ciertos medicamentos. Hay que instaurar un foro de negociación en el que los Estados Unidos no tengan derecho de veto.
Los tratados internacionales sobre la protección por medio de patentes interfieren en el derecho elemental del ser humano de disponer de medicamentos capaces de salvar su vida.
Al igual que en otros países subdesarrollados, estas asimetrías favorecen a las multinacionales que siguen empeñadas en impedir la fabricación de genéricos en estos países. Un dato escalofriante: El 46% del gasto de las familias dominicanas en salud corresponde a medicamentos.