Que algo tan banal como abrir, traspasar o trasladar una farmacia venga regulado por 17 leyes diferentes, rompe la unidad de mercado, genera una abrumadora legislación, con sobrecostes e ineficiencias, y supone un derroche de recursos intelectuales que muy bien vendrían para solucionar otras graves cuestiones que aún tiene pendientes la sociedad española.

El valor de traspaso de las oficinas de farmacia se reduce, al igual que todos los activos de la clase media (inmuebles, acciones y negocios). El nivel de riqueza de este estrato social cae a niveles de hace 10 años.
Hace una década traspasábamos las farmacias de “primera división” por cifras que rondaban los 200 millones de las antiguas pesetas. Era el valor de traspaso de las farmacias situadas en ejes comerciales de primer orden, farmacias cercanas a centros de salud o boticas turísticas. Las farmacias únicas de pequeños municipios, valían 10 veces menos, alrededor de 20 millones de pesetas. Hoy nos movemos en similares magnitudes.
Como predijo el economista Narduzzi en su libro “El fin de las clases medias y el nacimiento de la sociedad de bajo coste”, desmontar el estado de bienestar irá en detrimento de negocios ligados a la promoción y cuidado de la salud, como la farmacia.
La sociedad se polariza, la élite cada vez se posiciona mejor, frente a un “magma social” que incluye las antiguas clases medias y bajas, fieles a las empresas low cost, tipo Ikea, Zara o Skype.
El RD-Ley 16/2012 ha constituido un paso más en esta “Mcdonalizacion” de la farmacia. Se trata de una polarización imparable en todo el planeta. Mejor adaptarse que lamentarse.
El Real Decreto-ley 12/2012, para la reducción del déficit público, afectará a la fiscalidad de las farmacias. El fondo de comercio amortizará al 1% en los ejercicios 2012 y 2013 (frente al 5% actual), lo que supondrá un incremento en la tributación de la farmacia. Se limita la libertad de amortización de los activos fijos materiales y se otorga a los ayuntamientos la posibilidad de incrementar el importe de la plusvalía municipal. Además, se permite regularizar activos de los que la Agencia Tributaria no tuviese constancia, abonando un “gravamen especial” del 10%.
La robotización es una interesante opción a valorar tras la compra de la farmacia, dado que se potencia la venta libre, se optimiza el tiempo y la gestión y se reduce el número de errores en la dispensación.