Farmacias con servicio a domicilio. Me ha llamado la atención el coche que usa la farmacia de Rolle (Suiza) para llevar los encargos que piden por teléfono los alumnos de los internados cercanos.


A pesar de tratarse de la única farmacia de un próspero municipio de 6.000 habitantes, sin ningún pudor ni complejo, el vehículo permanece a la puerta de la farmacia rural. El Ayuntamiento de Rolle le ha concedido un vado, reconociendo así su servicio público.


En España, el servicio a domicilio es una práctica prohibida pero tolerada, si se suprimiese, desaparecería la imprescindible atención farmacéutica y seguimiento farmacoterapéutico a nuestros ancianos en las CCAA más ruralizadas (Aragón, Galicia o Castilla y León).


Pero los farmacéuticos españoles no se animan a promocionar el servicio a domicilio de una manera tan explícita, a pesar de que para los inspectores de sanidad no constituye una actitud punible. Los jueces cuando les llega un caso sí que se ven obligados a emitir una sentencia con la ley en la mano. Aunque alguna sentencia usa el atenuante de la “realidad social”.


La dirección de la profesión debería tomar iniciativas para ir paulatinamente eliminando esta conductas prohibidas en la teoría, pero toleradas en la práctica, y que son imprescindibles para una correcta atención farmacéutica a cierto tipo de población.

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Jueves, 24 de mayo del 2012 a las 11:19
Categoría: Farmacia rural, GESTIÓN, INTERNACIONAL, Marketing, OPINIÓN, Suiza