Me resulta sorprendente con que facilidad nuestros dirigentes colegiales han interiorizado mentalmente que desde Europa se ha de decidir el modelo farmacéutico español.
Si hace 10 años, en la “vieja Europa tradicional”, como dice Jaime Carbonell, nos hubieran dicho que hay que preguntar a Bruselas a cuantos metros se puede instalar una farmacia, apenas lo habríamos creído.
Después de la aprobación del Tratado de Lisboa, llamado eufemísticamente “Tratado” (por exigencias de Merkel), tras su lectura, te das cuenta que es una Constitución en toda regla, que impone una mayor cesión de soberanía. Desde Europa se legislará hasta los aspectos más banales que afecten a la oficina de farmacia.
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D. Jesús Acebillo, presidente de Farmaindustria (la patronal que engloba a la industria farmacéutica española), pone en cuestión la efectividad y la conveniencia de las medidas anunciadas ayer por el Ejecutivo.
Ante la falta de una perspectiva global que dote de seguridad jurídica a todos los integrantes de la cadena de valor del medicamento, asistimos a recorte tras recorte, al dictado de lo que nos indica el ECOFIN en sus reuniones en Bruselas. Siempre medidas que tocan la oferta y nunca la demanda. Con esta política de parches, la innovación y nuevos desarrollos de productos será cada día mas débil en nuestro país.
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No veo que el “Real Decreto sobre Receta y Orden Hospitalaria de Dispensación” aporte mejoras sustanciales en el modelo español de receta médica. En otros países, es un único documento, de gestión muy simple y cómoda para todos los intervinientes en la cadena de prescripción y dispensación.
La receta no es más que una herramienta de información terapéutica que ha de ser cómoda para el médico, que aporte la información adecuada para el paciente y que facilite la gestión de facturación ante el Sistema Nacional de Salud, por parte del farmacéutico.
La propuesta del nuevo Real Decreto, ni elimina la burocracia para farmacéutico y médico, ni es instructiva y cómoda para el paciente;. Cómo sugería el siempre perspicaz Sr. Baos en las recientes Jornadas, promovidas por Correo Farmacéutico, hay que actualizarse, llevamos décadas con la misma receta.
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Visión demoledora de D. Enrique Costas Lombardía, vicepresidente de la Comisión de Análisis y Evaluación del Sistema Nacional de Salud (conocida como Comisión Abril), que en el año 1991 elaboró el Informe Abril, un estudio profundo y riguroso de la Sanidad Española Pública.
Con un bagaje profesional sin parangón, una inmensa experiencia y con la distancia y perspectiva que le proporciona la edad, así como por su independencia (a esta alturas ya no se debe a nadie), califica al sistema como desvertebrado, caro, desorganizado, insolidario, no transparente, mastodóntico, ineficiente, burocratizado y con un endeudamiento inasumible.
Realmente es una visión tremendamente pesimista. Tampoco puede ser todo negativo, las cosas no son ni blancas ni negras, en la vida siempre hay toda una gama de grises.
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