En agosto la desfinanciación de fármacos pasará a ser una realidad. Aunque es cierto que algunos medicamentos estaban obsoletos o tenían poca utilidad terapéutica, la medida ha sido muy precipitada y no se ha consultado a las sociedades científicas, lo que ha despertado malestar en la profesión.
Se retiran medicamentos baratos que podrán ser sustituidos por otros más caros sí reembolsables. De los excluidos, ahora la maquinaria de la industria farmacéutica acude rauda a cosmetizar estas moléculas e incrementar su precio.
Creo que productos como Almax, Acicovir, Bisolvón o Fortasec deberían mantener una cierta protección y reembolso por parte de la administración.
En las farmacias portuguesas la crisis económica ha aumentado la venta de genéricos hasta los dos dígitos.
Mientras la farmacia sufre serios desvelos, Carmen Peña asiste, en la Catedral de Santiago de Compostela, a la imposición de la banda que la acredita miembro de la Real Asociación de Damas del Monasterio de Yuste. Abogo por fomentar la independencia de la presidenta del Consejo, evitando indeseables vinculaciones con la industria farmacéutica, distribuidores, partidos políticos, organizaciones sindicales, empresariales o religiosas.
Carmen Peña se vuelve a presentar a las elecciones al Consejo General de Colegios de Farmacéuticos. Una mayor rotación en los cargos sería positiva para el conjunto de la profesión. Pedro Capilla ocupó 37 años un sillón en el Consejo, en la línea de su predecesor, Ernesto Marco Cañizares.
Carmen Peña sigue enrocada en su posición inmovilista. El modelo de remuneración que defiende ya sólo está operativo en Grecia, Estonia, Portugal, Rumania, Lituania y España. Un serio desenfoque para este Siglo XXI. Falta de perspectiva y visión de futuro de la dirección, en que la profesión está evolucionando en todo el planeta, a pesar de contar con un generoso presupuesto de más de diez millones de euros anuales.