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Servicio de almacenes farmaceuticos.
Este es otro factor que se ha de tener en cuenta, ya que a mayor número de referencias, menos posibilidades de dar faltas, roturas de stock, y por tanto, pérdida de ventas.
Hoy casi todos los mayoristas de un cierto peso son "full liner", es decir, abarcan todo el catálogo. Hoy un almacén con 25.000 referencias está a muy buen nivel, y no dará más de 1% de faltas; en torno a las 20.000 ya empieza a estar más justo, y por debajo de esta cifra, ya podrá llegar hasta un 3-4% de ceros.
La logística es una ciencia que ha avanzado terriblemente, y con la utilización de lanzaderas de transito, dock stoking, plataformas de lanzamiento, grandes mayoristas pueden llevar un medicamento en cualquier punto del país en unas horas, los pedidos que se efectúan al cerrar la farmacia, en ocasiones llegan desde la central, que puede estar a muchos cientos de kilometros. Ha sido encomiable el esfuerzo que han hecho nuestros distribuidores en los últimos años, dando un nivel de servicio impensable poco tiempo atrás; aquí si que se ha globalizado la distribución.
Número de repartos: La oficina de farmacia mediterránea está acostumbrada a disponer de una cantidad reducida de género y varios repartos al día. Situación totalmente diferente a la de los países nórdicos, donde las oficinas de farmacia disponen de stock para varias semanas. Aunque también es cierto que no tienen el handicap de la locura de los genéricos y moléculas comercializadas bajo distintos nombres (hoy en España existen 41 marcas diferentes de ciprofloxacina, y 32 de amoxycilina). Así como las combinaciones de principios activos (frecuentemente de actividad terapéutica más que discutible), placebos, vasodilatadores cerebrales (en completo desuso en los países europeos) y otras combinaciones irracionales que se dispensan hoy en la oficina de farmacia. Si sólo hubiese un paracetamol, un omeprazol, y una ranitidina etc.. las farmacias se podrían vaciar hasta un 50%, si se llevase a cabo un nuevo PRO.SE.RE.ME en el que primaran los criterios terapéuticos, y no tanto los económicos o de intereses creados, sin duda, la gestión de la oficina de farmacia sería mucho más simple (aunque sería menos rentable).
Hoy resulta idóneo, para una farmacia en un ambiente urbano, y de una cierta entidad, un par de repartos por la mañana y dos por la tarde. En pequeños municipios nos tenemos que amoldar un poco más a las circunstancias, pero por muy alejado que se encuentre, siempre existirán varios mayoristas interesados en servirle, ya que la cobertura en todas las zonas puede ser muy variada.
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