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¿Cómo preparar la jubilación?
Cuando se calcula que en al año 2025 habrá 2.000 millones de personas con más de 60 años en el mundo, quizá no esté de más reflexionar sobre cómo jubilarse holgadamente o, al menos, en las mejores condiciones posibles.
La jubilación debe planificarse “cuanto antes” y “a medida” de cada ahorrador debido a la gran cantidad de factores personales, familiares, económicos e incluso geográficos a tener en cuenta. Además entran en juego factores psicológicos o cuando menos subjetivos, ¿qué es retirarse holgadamente?, depende a quien se le pregunte y la respuesta no es la misma para personas de diferente nivel económico. Retirarse holgadamente significa apartarse de su actividad laboral y poder disfrutar de un poder adquisitivo similar al anterior, por ello, hay que planificar la jubilación lo antes posible. No hay una edad concreta, aunque en economías tan desarrolladas como la nuestra, la planificación debiera iniciarse, consciente o insconcientemente, lo más cercana al inicio de la vida laboral del individuo. Pero la realidad no suele ser esa, por regla general, las personas comienzan a preparar su jubilación a los 50, pero conviene hacerlo, como mínimo a partir de los 40.
En cuanto a la planificación, lo primero es diagnosticar las necesidades actuales y futuras de esa persona y del núcleo familiar, número de hijos, plan de estudios, necesidades de vivienda, previsión de riesgos etc...así como el nivel de ingresos actual y futuro.
La segunda fase consistiría en definir la rentabilidad buscada, el nivel de riesgo que se está dispuesto a correr y las necesidades de liquidez previsibles.
Hay que buscar un asesor independiente, no es lo mismo tener 1 millón que 40. Interesan productos que capitalizan intereses, es decir, aquellos en que no exista obligación de tributar hasta su venta, y aquellos en los que un cambio en la vocación inversora no suponga imposición fiscal.
Hay que hacer un seguimiento continuo de la inversión y reducir la renta variable a medida que se acerca la jubilación para consolidar los ingresos. Las revisiones y cambios de estrategia no deben estar motivados por cambios del mercado, sino por situaciones vitales, como la necesidad de una segunda vivienda, cambios en la edad de jubilación u otras variaciones sobre la planificación inicial.
Es decir, se trata de tener en cuenta la situación personal y las situaciones futuras. Si no se descarta tener que retirar dinero de la hucha de la jubilación, hay que evitar el plan de pensiones.
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